33 - Llega la vista del ciego

A partir de este momento nos sumamos a la propuesta "Argentina despertemos nuestro legado sera de Abundancia"

Bienvenidos mis hermanos

“La alquimia del diablo”

“Quien mira hacia adentro, despierta” – Carl Gustav Jung

El Diablo ha sido el Dios de todo aquél que a uno le desagrada. Él, observa todo y a todos en todo momento y en todo lugar desde las sombras: eh ahí la clave de su poder. El hombre, rara vez se observa así mismo, he ahí la clave de su pobreza.
Esta figura de oscuridad y caos ha recibido muchos nombres y le han otorgado una gran cantidad de fieles a su merced. Etimológicamente, la palabra “Satanás” proviene de la palabra arameo <<shatán>>, que significa adversario. Los griegos lo tradujeron del hebreo como <<ha-shatán>>, y simbólicamente, este ser no tiene poder a menos que los humanos hagan ‘cosas malas’, impulsivas o instintivas, cuándo la razón y la inteligencia (virtudes divinas) son superpuestas por lo instintivo y colérico (cualidades terrenales).
Después viene la palabra ‘Diablo’, que en los textos griegos proviene del verbo <<diabál•ló>> que significa, al igual que shatán (hebreo), ‘calumniar, falsear, mentir’,etc. Tiempo más tarde, se le acuñaría la palabra ‘demonio’, aunque demonios son los “sirvientes del diablo”.
Un poco de historia
Su historia se remonta a los tiempos de cristianos vs paganos, donde estos últimos tenían una gran cantidad de Dioses con distintas cualidades y características, siendo aquellos con cuernos los que más destacaban por esta notoria apariencia. En un intento por desprestigiar a los dioses paganos, los cristianos ligaron a deidades con cuernos como malas, así el diablo tomó su imagen de Dioses paganos como del Dios celta Cernunnos (Dios astado, símbolo de virilidad), Pan de los Griegos, Fauno de los Romanos, Pashupati de los hindúes, entre diversos otros.
Con el tiempo tuvo distintas transformaciones, pero gracias a que comenzaron a darle una forma ‘humanoide’, y aprovechándose del efecto de rechazo-repulsión y hasta miedo que este tipo de formas nos hacen sentir, llegó a su forma tradicional como la conocemos actualmente.
Personalidad Alquímica
Si queremos hablar sobre su naturaleza per se, tenemos que comenzar hablando de su creación pues la generación espontánea como lo manifiestan algunos creyentes ya fue invalidada por los científicos, y hoy sabemos que todo tiene una razón o un origen.
Este ser, representa el lado ‘oscuro’ de la materia, un lado ‘terrenal’ y densificado que se encuentra en las sombras. Para algunos, es el inconsciente y lo privado, y al igual que Dios, este ser es una figura que no solo se puede manifestar en las obras y las acciones, sino que (dicen algunos), se puede manifestar también en forma de cabra o de mujer hermosa.
Aleister Crowley, menciona que este ser invitó al hombre a dejar de ser esclavo de sí mismo, y no ser un mono manipulado por la mente y los sentidos: "Oh Hombre Conócete a Tí Mismo y conocerás al universo y los Dioses" y así enseñó la secreta Iniciación del despertar del hombre.
Esta figura posee su propio culto, que lleva hasta su propio nombre: El satanismo. Introducido por Anton LaVey, esta escuela ve en algunos aspectos el ‘mal’ como fuerza vital e impersonal, objeto u herramienta por el cual se pueden dominar las facultades destructivas propias de tal fuerza. Es decir, utilizar a esta figura y a su símbolo de ‘el mal’ como medio de autocontrol.
Como mencioné, uno de los varios significados o representaciones esotéricas de esta figura es la cuestión material y carnal. El psicólogo y alquimista Carl Gustav Jung, representa ‘el todo’ como un show de alquimia dramática: el cosmos y lo espiritual. El opus magnum (o la gran obra, proceso de creación de la piedra filosofal) tiene como finalidad la liberación del alma humana como la curación del Cosmos, y era aquello a lo cual los alquimistas llamaban ‘materia’, que en realidad, era el ‘sí mismo’.
En antiguos textos alquímicos, podemos identificar también la referencia del <<anima mundi>> (el alma del mundo), identificada por los alquimistas con el <<spírítus mercurius>>, donde estaba aprisionada en la materia. Por esto, los alquimistas creían en la verdad de la materia, pues la materia era en efecto su propia vida psíquica y se trataba entonces de liberarla, de ‘salvarla’ y obtener la piedra filosofal, es decir, el “cuerpo glorioso”, el corpus glorificationís.
Se dice que en el inicio se encuentra al ‘Dragón’, o como los alquimistas le llamaban: <<la nigredo>> (el negro). La ‘materia’ sufre hasta la desaparición de la ‘negrura’. Sicológicamente hablando, el alma se encuentra luchando contra la ‘Sombra’. Lo vemos reflejado en la mitología pues el héroe siempre lucha contra un demonio o un dragón, baja hasta las profundidades hasta donde encuentra su gloria. Es así pues, el misterio de la conjunción, misterio central de la alquimia que persigue justamente la síntesis de los opuestos, la asimilación del ‘Negro’.
¿Dónde habitan estos seres? Puede ser en el Infierno o en las tinieblas. ¿Y dónde están? En la oscuridad, en la noche. Antes de que aparezca el sol, la luna y las estrellas, se necesita de una preparación, y es junto la noche la que prepara la llegada del día, y las tinieblas la de la luz. Observad el carbón: es negro, pero con mucho trabajo, se puede formar un brillante diamante.
Las tinieblas representan la materia desorganizada, el caos, el trabajo del subconsciente y la oportunidad de estar frente a nosotros mismos, la oportunidad de entender y comprender lo que en él habita (nuestro yo, nuestro ego). Alegóricamente, es el plexo solar la sede del subconsciente, pues es allí donde se encuentran las emociones, y al sumergirnos en las vísceras, en las pasiones, se manifiesta aquello que nos hace ser animales o bestias, en lugar de ser hombres. Y este es justamente el trabajo del iniciado, sumergirse en el VITRIOL y salir victorioso como el sol durante el solsticio.
Otro lugar donde dicen que habita es en el infierno, ese lugar lleno de flamas y de lamentos. Personalmente, escucho eso y lo pienso como un buen lugar de purificación, pues ¿cómo podríamos renacer o rehacernos en mejores personas sin habernos convertido primero en cenizas, sin habernos purificado primero al dejar de lamentarnos y de tener miedo?
Para algunas personas, este estado ‘despierto’ es muy grave, pues nos confronta nuestra “Sombra”, el “yo interior”. El diablo, juega además un papel de “chivo expiatorio” pues permite deslindarse de responsabilidades al otorgarle poder sobre nosotros o nuestras acciones, adhiriéndose a él la ‘maldad humana’. Todos son culpables, menos yo.
Thomas Karlsson, iniciado en el sendero de la mano izquierda (LHP) y fundador de la Orden del Dragón Rojo menciona en su libro ‘Qabalah, Qulipoth and Goetic Magic’ que “Neptuno, Shivá y Satán, son símbolos de baja superficie (o vibración), de un lado oscuro de la existencia.”. Aunado a que estas figuras mitológicas y esotéricas tengan una connotación de maldad, Thomas menciona que en la Cábala la descripción de ‘maldad’ difiere, y menciona las diferenes maneras y connotaciones que puede tomar: 1) maldad positiva, maldad negative, 2) maldad necesaria, maldad innecesaria, 3) una perspectiva dualista, una perspectiva monolista, 4) como principio material, como principio espiritual, y como 5) maldad personal y maldad impersonal.
Sin embargo, no es la única figura ‘del mal’. Hablemos ahora de Lucifer, la ‘estrella de la mañana’, ‘el resplandeciente hijo de la oscuridad’, ‘El portador de luz’, o como lo conocían también los griegos, Eosphoros, “El que trae el amanecer”. Los Filósofos dicen que el mercurio es el azufre blanco de los Sabios; pero también se refieren a este ser como el aspecto "caído" del mercurio; esto es, oculto en medio de la obscuridad y de las profundidades de la materia.
En la Alquimia, Lucifer es asociado a los metales impuros contaminados por el azufre bruto, lo que significa que el ser de luz dentro de nosotros está contaminado por lo que se llama “basura psicológica”, (llamado también superfluidades, escorias, desperdicios), causada por el mismo hombre. Este ser, descendió/cayó a la tierra y ahora está presente en forma de mercurio mezclado con elementos impuros. Se disolvió en azufre y sal y está "atado" y obscurecido por el lodo negro. Es la conciencia del Yo caída en la conciencia del ego, pero presente en ella, aunque oculta. Representa nuestra conciencia, todos aquellos complejos (psicológicos como traumas) con los que hemos nublado nuestra conciencia pura. Las impurezas no permiten que la luz se filtre bien, y entonces se distorsiona presentando ante nuestra conciencia la ilusión (llamado “azufre rojo” por los alquimistas). Es una ilusión porque nosotros somos los que hemos creado las impurezas, y entonces Lucifer, no es más que una imagen distorsionada de este mercurio.
Aquí, no vemos más que a la luz en potencia de la oscuridad, conocida como luz astral. De este pasamos a otro ser simbólico: Baphomet. Según Eliphas Levi, Baphomet, para los templarios, se compone de tres abreviaturas: Tem. OHP. AB., Templi omnium hominum pacts abbas, ‘el padre del templo de la paz de todos los hombres’. Este es quizás uno de los símbolos con más carga exo-esotérica que podamos encontrar, teniendo una forma perturbadora para filtrar a quienes no estén preparados para sublimarse, conocer su dualidad y exaltar su materia.
Mucho se les ha atribuido a estas figuras poderes tan grandes y destructivos, capaces de corromper todo cuanto tocan. Sin embargo, ¿qué acaso no es necesario de una fuerza que empuje al hombre para salir de su confort y crecer? ¿será acaso ese el verdadero conocimiento de la cuál hablaba la serpiente en el árbol de la vida?
En el tarot, el diablo (arcano XV) nos habla sobre lo material, los apegos, los instintos básicos, y a la responsabilidad que debemos tomar. Nos habla también sobre el desosiego y la ilusión de lo material. Tanto poder se le ha dado, que se nos olvida que él es solo una contraparte del todo. Sin él, no se pudiera entender la naturaleza misma, la dualidad, los principios que rigen a la naturaleza misma del ser humano. El diablo, por su naturaleza terrenal, nos enseña además a poner los pies sobre la tierra pues, “nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad” (Carl Gustav Jung).
¿Cómo hacer consciente lo inconsciente? Conociendo lo más posible lo individual, que es como podemos comenzar a comprender que las cosas no son por cuestión de suerte o de casualidad, sino de causalidad. Desintegrar para poder integrar: ‘solve et coagula’, que refleja también la alegoría de la condensación y el descenso del espíritu sobre la materia, su limpieza y purificación.
Si no hacemos consciente lo inconsciente, seguiremos teniendo las mismas conductas una y otra vez, seguiremos sufriendo lo mismo, atrayendo el mismo tipo de personas, cometiendo los mismos errores, y seguiremos creyendo que es el destino quien dirige nuestra vida, cuando somos nosotros quienes lo hacemos, con miedos, apegos, traumas, ignorancia. No es fácil confrontar fantasmas ni demonios, mi ego. No debo responsabilizar al universo ni a los otros por mi desgracia cuando yo soy el primero y el último responsable de mi suerte, y de mi enfermedad.
Pensar es difícil; es por eso que la mayoría de la gente prefiere juzgar, aunque, a lo mejor el verdadero miedo no es el diablo en si, sino que al quitar esa máscara te reconozcas en él, pues seas tú, el único adversario a vencer.
“No hay oscuridad, solo ignorancia” – William Shakespeare.

1 comentario:

  1. Saludos y respetos por el trabajo, organización y generosidad de compartir. Gracias. J. Alfonso Reyes C.

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